jueves, 2 de enero de 2014

2014: ¿Un Australian Open más veloz? Nota en PDB

¿Un Australian Open más veloz?


Apenas iniciada la temporada 2014 de manera oficial, surgieron algunos comentarios respecto al probable incremento de velocidad de las superficies de los torneos oceánicos. Quienes serían los favorecidos y los perjudicados de tal cambio, en un aspecto fundamental sobre el que el número 1 del mundo ya ha opinado de manera negativa.
Pasó la previa, la exhibición de Abu Dhabi y ya se desató la polémica. La superficie donde se disputó la competencia era extremadamente veloz y Rafael Nadal levantó polvareda al oponerse de plano a canchas que no permiten pensar y debe jugarse a uno o dos tiros.
Como si fuera poco, en el inicio del calendario oficial, en Brisbane la ex tenista Rennae Stubbs resaltó que las canchas eran más rápidas que en ediciones anteriores, la misma afirmación que Darren Cahill realizó respecto a la Copa Hopman. Todo esto plantearía la posibilidad de que el Melbourne Park ofreciera campos más veloces, a contramano de la tendencia de la última década que alentó la uniformidad de las velocidades de los campos de juego.
El fin de los extremos: canchas lentas más rápidas y veloces ralentizadas.
Antes de cualquier conjetura es necesario recordar que de una década a esta parte se produjo un proceso que buscó canchas lentas más rápidas y que las veloces no lo fueran tanto. Se impulsó así un circuito más uniforme y que los cambios de superficies sean menos bruscos. El caso emblemático es Wimbledon, certamen otrora reservado a los bombarderos, a los jugadores de “saque y red” y hoy con varios tenistas que lo han ganado jugando desde la línea de base o visitando la red de manera esporádica, como recurso y no como sistema de juego (Hewitt, Nadal, Djokovic, Murray). En tal sentido la final entre Lleyton y Nalbandian de 2002 rompió todos los esquemas, sobre todo por la final alcanzada por el entonces ignoto argentino. 
 Hay quienes sostienen que Nadal jamás podría haber ganado en Londres en las antiguas condiciones. Modificaciones en la hierba y su impacto en la tierra, sumado a bolas con menos presión (es decir más lentas) convirtieron a la Catedral del tenis en una cancha donde pueden disputarse largos peloteos.
A su vez, el Melbourne Park es reconocido por ofrecer una de las superficies duras más lentas de la temporada y tal vez los organizadores pretendan modificar ese perfil. ¿Buscarán evitar los partidos maratónicos como la final disputada entre Djokovic y Nadal en 2012, la más larga de la historia con casi seis horas de juego? 
Favorecidos y perjudicados
Si el Australian Open 2014 finalmente presentara campos más rápidos, dos nombres históricos emergen, uno afectado y el otro favorecido. El primero Nadal, tan veloz como en los courts busca con declaraciones que no se modifique aquello que le sienta bien. El mallorquín sería el perjudicado entre los grandes, dado que menguarían dos de sus sellos personales: Traer bolas increíbles en posición defensiva, condición que merma cuanto más rápida es la cancha, y doblegar al rival por erosión o demolición a partir del sometimiento físico que implican los largos peloteos.
El otro, a quien se le dibujaría una sonrisa si se encontrara con un Melbourne Park más vertiginoso sería ni más ni menos que Roger Federer. Quién le dice al suizo que en dichas condiciones no puede soñar con volver a ganar un grande en unas arenas que le permitirían tomar la ofensiva, acortar los puntos y desgastar menos el físico, aspectos fundamentales para las pretensiones del helvético.
A la velocidad de pelota que suelen tener Novak y Andy, no pareciera que la cuestión les impactara demasiado, salvo –como se dijo- que podrían tener en Roger un rival aún más peligroso, pero a la vez lograr cierta luz de ventaja sobre Rafa. 
Detrás de quienes supieron ser el poker de ases (forzando la inclusión de Roger hoy relegado), a priori podría entenderse que la velocidad es una buena noticia para Del Potro, Berdych y en especial para Tsonga (suele hacer “saque y red” en varios tramos o buscar puntos a una o dos bolas) y no tanto para Wawrinka y Gasquet. Jo-Wilfried, Tomas y Juan Martín poseen un patrón de juego agresivo y al poder desestabilizar con mayor facilidad al rival a partir de sus imponentes impactos, ganarían en menos horas en cancha, un factor que puede incidir en instancias finales. 
En cambio, para tenistas de mayor precisión, movilidad en defensa, aptitud para los contraataques y con un perfil de juego que recae en puntos más trabajados como Richard y Stan, la superficie entraña cierto peligro cuanto más rápida es, análisis que siempre debe ser matizado por cómo lleguen el francés y el suizo a la cita y por la talla y propuesta de sus rivales, que no en pocas ocasiones pueden tener menos armas para enfrentar un cemento rápido.
A priori la velocidad podría perjudicar a Ferrer, sin embargo en los últimos tiempos el valenciano ha logrado imponer un ritmo agobiante incluso contra sus compatriotas, como se observó hace unos días ante Nadal en Abu Dabi y en la línea de juego que le impuso al propio mallorquín en el último Masters 1000 de 2013 en París, donde buscó con éxito liquidar los puntos en la segunda o tercera bola. 
Esta versión de David es todo terreno y muy por el contrario de lo que le podría haber implicado en sus inicios, la velocidad deviene una buena noticia siempre y cuando se trate de un campo con piques a cierta altura.
Un peligro para todos
Más allá de los análisis de jugadores específicos, es claro que cuando la diferencia de jerarquía entre jugadores es mayúscula, que la cancha se encuentre un poco más o menos veloz no resulta determinante. Con todo, si el primero de los Grand Slam del año deviniera en un torneo que favoreciera a los jugadores de ataque, sin duda implicaría un certamen más volátil y proclive a generar sorpresas. 
En tales condiciones, cuando en unos días se produzca el sorteo, nadie querrá toparse en losprimeros cruces con fuertes sacadores como Isner, Anderson, Querrey, Raonic o Almagro –sólido de base pero también top 5 en 2013 en aces y puntos ganados con el primer servicio-, o con “clásicos” que manejan con destreza el “saque y red” (Llodra y Stepanek entre otros). Resta saber entonces, si el Melbourne Park mantiene su cemento “lento” u ofrece una superficie más veloz que pueda deparar aún más sorpresas en el primer grande de la temporada. Son algunas inquietudes y preguntas de la víspera.

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