viernes, 20 de diciembre de 2013

30 años de democracia...No es poco

30 años de democracia, no de CFK...

11 de diciembre de 2013 a la(s) 16:26
Debo reconocer la contradicción de personas que se alteran por los hechos de conocimiento público (motín policial y saqueos) y lo adjudican a la falta de educación, y en sus argumentaciones se evidencia el desconocimiento acerca de la diferencia entre: 1) Estado, 2) Gobierno y 3) las características del Sistema político. Contenido de 5° año de la asignatura "Política y ciudadanía" y de muchas otras materias en otros tiempos.  El sistema político democrático posee dos aspectos: A) el formal y b) el sustancial.
El primero refiere a la vigencia de las normas de elección, representación, etc, o sea (derechos políticos) y el segundo al cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales.
Que no se cumplan algunos/muchos/muchísimos NO implica que no hay democracia sino que ésta funciona de manera fomal y no en varios aspectos sustanciales. Cuanto mejor es la democracia más cumplimiento de lo sustancial, aunque en la práctica, ningún país del mundo se cumple. Y acá en muchos tampoco, muchísimos!
Ahora, Cristina no es el estado, la democracia no es Cristina y el odio visceral al kirchnerismo no debería obturar el hito histórico de los treinta años de democracia en un país que en un siglo, pudo terminar dos mandatos seguidos en apenas tres ocasiones:

1) H. Yrigoyen y Mt. de Alvear (1916-1928)
2) Menem-Menem (1989-1999)
3) N. Kirchner -CFK (2003-2011)

Es lamentable que cualquier tipo de análisis estructural, histórico-político se defina en un reduccionismo sobre el kirchnerismo, sea para bien o para mal.

Despreciar los treinta años y su importancia porque hoy la presidente es CFK no suma, no porque vivimos en un paraíso democrático sino porque hay que seguir exigiendo y luchando por más democracia, y como se evidenció esta semana, una tarea pendiente del SISTEMA POLÍTICO y los gobernantes de turno es lograr unas fuerzas de seguridad que no operen como una mafia delictiva y extorsiva, tal lo hacía (y sigue) desde la Dictadura; y otra, recomponer los tejidos sociales, la cultura del esfuerzo y el valor de la educación.

Como dije y digo, para evitar zonceras y que no se plaguen las redes sociales con más críticas a Leon Gieco y otros artistas populares por cantar en Plaza de Mayo que a la policías provinciales por poner en vilo y extorsionar a un país.

Despotricar contra artistas que creen que es importante resaltar tres décadas sin golpes de estado, no incluir en el análisis el accionar de ciertos sectores y rematarla con comentarios prejuiciosos y racistas son síntoma de la casi nula internalización de valores democráticos en la sociedad actual

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